En blanco y negro, ¡qué gran color!

 

Es innegable el atractivo que ejerce el blanco y negro como signo de distinción y madurez de una obra en cualquier ámbito.


Fotografía y cine han sido tradicionalmente medios en los que el blanco y negro ha jugado un papel relevante, llamando la atención de un modo especial, sugiriendo de alguna  manera que tras las sombras, tras los juegos de luz y oscuridad, tras la abundancia de tonalidades de gris, se esconde un contenido o una presencia especial.


En el terreno de los comics abundan los ejemplos de obras que se han desarrollado en blanco y negro sin necesitar el acompañamiento del color. Recordemos también las tradicionales y ya desaparecidas revistas de comics, que fueron pródigas en negros y grises que no desmerecían frente al color, aunque éste tuviera a menudo un lugar de privilegio en el “magazine”.


Qué decir de los ya casi extinguidos “fanzines”, que se desenvolvían lejos del color por cuestiones técnicas y económicas: No había otro medio de difusión, sólo la socorrida fotocopia sobre la que desarrollar la creatividad y las ganas de comunicación.


Vivimos tiempos magníficos en lo que a facilidad de difusión se refiere. Contenidos llenos de color, movimiento e impacto visual atiborran nuestras pantallas y nuestros ojos. Por eso, y por la inevitable nostalgia, en estas páginas fluirá un respiro en blanco y negro así como una apuesta por la sencillez.

 

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